Posteado por: Raudel Ávila | junio 18, 2009

Tiempo de Arena (Revistas)

“La única manera de hacer una revista es que unos jóvenes amen y odien algo con pasión. Lo otro es una antología”, dijo Borges. Tal parece haber sido el origen de los dos grupos intelectuales que formaron las revistas culturales más influyentes de los últimos treinta años en México.

Corría el decenio de 1970. El periódico Excélsior, espacio de crítica al sistema político mexicano, acababa de sufrir el golpe del gobierno de Echeverría. En solidaridad con el director del periódico, Julio Scherer, quien fue expulsado a raíz del golpe, numerosos intelectuales dejaron de colaborar en las páginas del diario y se encontraron en la disyuntiva de guardar silencio para evitar agresiones gubernamentales o impulsar nuevos espacios de crítica. Optaron por esto último.

Por un lado, desde la perspectiva del liberalismo de centro-derecha, un equipo, encabezado por Octavio Paz, arrancó el proyecto de la revista “Plural”. Tras unos cuantos números, “Plural” desapareció y Paz lanzó una nueva publicación de nombre “Vuelta”. Varios años más tarde, tras la muerte de Octavio Paz, grupo “Vuelta” siguió adelante y creó una nueva revista, “Letras Libres”,  bajo la dirección de uno de los que en su momento fue un joven colaborador de “Vuelta”, Enrique Krauze. Sostengo que “Letras Libres” no ha logrado igualar la calidad de “Vuelta”, pero es preciso reconocer que el grupo ha mantenido coherencia política y literaria a lo largo del tiempo.

Por otro lado, desde la perspectiva del centro-izquierda, un equipo encabezado por Enrique Florescano y apadrinado por Carlos Fuentes fundó la revista conocida como “Nexos”. Así como en “Vuelta” el joven Krauze sobresalió por su entusiasmo, en “Nexos” destacó el entonces joven Héctor Aguilar Camín. A diferencia de grupo Vuelta, que decidió poner el acento en la calidad artística de los textos y en la crítica política y cultural ejercida por escritores, “Nexos” buscó, desde el principio, una aproximación que hoy llamaríamos “interdisciplinaria”. El título de la revista viene de que buscaba establecer lazos de comunicación entre áreas diversas del conocimiento. Así, colaboraban en sus páginas escritores, analistas políticos, estudiosos de las ciencias sociales, historiadores, científicos y funcionarios públicos.

Al principio “Nexos” parecía ocupar un espacio de reflexión política más documentado que “Vuelta”, por el respaldo que le daban colaboradores procedentes de las ciencias duras o que se valían de herramientas de las ciencias sociales para sus análisis. En cambio, la crítica literaria y cultural parecía tener representantes más autorizados del lado de “Vuelta”, por el papel de caudillo supremo del mundo cultural mexicano que ocupó hasta el final de sus días Octavio Paz. En realidad, los colaboradores de ambas revistas se tomaban la molestia de ser muy claros en sus prejuicios ideológicos. No obstante, el hecho de que “Vuelta” estuviera libre de la colaboración de funcionarios públicos, le permitía alegar a Paz que la suya era una publicación más independiente. Esto nunca quedó del todo claro, pues ambas revistas han tenido en sus páginas mucha publicidad gubernamental y en los últimos años, de empresas como Televisa o Telmex. La necesidad de recurrir a esta publicidad, se debe, naturalmente a la falta de lectores. Una revista cultural de calidad en México no es sustentable por sí misma. No se pueden pagar buenas plumas si el tiraje de la revista es reducido o si el tiraje es amplio pero no se vende. Las revistas culturales en nuestro país precisan, aunque lo nieguen, subsidios explícitos o disfrazados.  Naturalmente, con esto pierde el debate público mexicano, la revista no la pagan sus lectores, sino los mecenas.

A la vuelta de los años (dije vuelta sin asomo de ironía), la historia pareció darle la razón a Paz y los suyos. El derrumbe del socialismo y la consiguiente revelación documentada de muchas de sus atrocidades condujo a la izquierda mexicana y en consecuencia a  “Nexos” a una revaloración o examen de sus opiniones políticas previas. Algunos se quedaron en la orfandad intelectual, otros, se empeñaron en defender lo indefendible, y hubo quienes empezaron a buscar alternativas. La causa liberal parecía ser la victoriosa. Algunos integrantes del bando ganador se regocijaron a tal punto que pecaron de optimistas. Es el momento en que inteligencias tan sobresalientes como la de Francis Fukuyama incurrieron en el despropósito arrogante de llamar ese momento “el fin de la historia”. A quienes en el pasado inmediato defendieron la causa de la igualdad se les tachó de estalinistas, dictatoriales, totalitarios y otras lindezas semejantes a las que los igualitarios usaron contra los liberales, a quienes en otro momento calificaron, en atención a la cortesía intelectual, de reaccionarios, lacayos del capital, esclavos del imperio, enemigos del pueblo, etcétera. Como se ve, las batallas intelectuales no son tan tersas y civilizadas como uno ingenuamente pensaría.

Fue en esa circunstancia de pérdida de referentes intelectuales y políticos para la izquierda mundial, que Héctor Aguilar Camín, la joven promesa de “Nexos”, llegó a la dirección de la revista. La ruptura dentro del grupo  “Nexos” se produjo por la cercanía de Aguilar Camín con Carlos Salinas, quien resultó candidato presidencial del PRI. La izquierda tradicional de “Nexos”, un grupo nostálgico del cardenismo del decenio de 1930, se adhirió a la candidatura del ex priísta Cuauhtémoc Cárdenas, oponente de Salinas. Carlos Monsiváis, Lorenzo Meyer y otros colaboradores de “Nexos” se sentían más a gusto con el modelo estatista de los decenios anteriores y favorecían a la generación de políticos que se fue quedando sin espacios en el PRI. Entiéndase Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez o Andrés Manuel López Obrador.

Aprovechando la debilidad electoral y dispersión de los partidos de izquierda mexicanos, Cárdenas y Muñoz Ledo tuvieron la habilidad de ponerse a la cabeza de ellos para presentar una candidatura presidencial común: la de Cuauhtémoc Cárdenas. Éste, una vez derrotado en una contienda donde alegó un fraude que nunca probó, fue bautizado por algunos  como “líder moral” (¡!) del nuevo partido que formaron con los residuos de lo que alguna vez fue la izquierda mexicana y sobre todo, con los priístas que se habían quedado sin cargos públicos al ser desplazados por la nueva generación: el PRD. Es llamativo constatar cómo la mayor parte de los presidentes nacionales y estatales del PRD no han sido antiguos militantes de la izquierda, sino ex priístas irritados por la marginación que empezaron a sufrir en su partido de origen.

Aguilar Camín no ocultó sus simpatías, asesores de Salinas escribían en las páginas de “Nexos” y la revista incluso reprodujo discursos completos del candidato presidencial priísta. Una vez llegado Salinas a la presidencia, las conexiones entre el gobierno y la revista continuaron. Los cardenistas que antes colaboraban en “Nexos” se salieron, y  “Nexos”, merced al apoyo presidencial en gastos publicitarios, pudo sortear económicamente la crisis de credibilidad de las antiguas publicaciones de izquierda y formar su propia editorial “Cal y Arena”.

Paz no se cansó de denunciar a “Nexos”, no se sabe si por verdadera convicción de que el intelectual debe ser independiente o por envidia del apoyo explícito del gobierno. Me inclino un poco más por lo segundo.  La vieja pugna entre las dos revistas se avivó. Paz moderó su crítica al régimen y empezó a hacer a declaraciones elogiosas de Salinas, con quien logró un acercamiento personal. Adicionalmente, Paz intensificó su proximidad con Emilio Azcárraga, propietario de Televisa, quien le había abierto espacios televisivos desde varios años antes y pagaba publicidad en la revista.

Ya entrado el decenio de 1990, Paz organizó con “Vuelta” un evento internacional patrocinado por Televisa para hablar de la libertad y el colapso del socialismo. “Nexos” hizo lo propio cuando logró el subsidio de la UNAM. Un coloquio de invierno, dijeron, para discutir el futuro de las luchas sociales. En ambos eventos participaron figuras de relieve nacional e internacional. Lo curioso es que en su evento, Paz, quien exigía a los escritores independencia intelectual y distancia del gobierno, reprendió severamente a Mario Vargas Llosa cuando éste calificó al PRI de “dictadura perfecta”. Vargas Llosa salió del país en circunstancias que se asemejaban mucho a la expulsión de un extranjero indeseado por ejercer la crítica contra el gobierno mexicano y Paz no dijo ni pío. Aparentemente, había que tomar distancia del gobierno… pero no tanta. Paz quería mantener buenas relaciones con Salinas y da la impresión de que, secretamente, envidiaba el trato concedido a “Nexos” y deseaba que su revista fuera el órgano oficial del pensamiento mexicano.

Son muy abundantes las anécdotas que podrían referirse en torno a las disputas de estos dos grupos intelectuales, desde los ataques de Krauze a Fuentes hasta el errático cambio de rumbo que imprimió Aguilar Camín a “Nexos” para congraciarse con Zedillo una vez que Salinas salió de la presidencia.  Y es que Zedillo arrancó su gobierno asumiendo una condena del gobierno de Salinas (a pesar de ser de su mismo partido y de que Zedillo fue un integrante importante de ese gobierno), al cual culpó de la crisis económica. Incluso, Zedillo declaró una guerra personal a Salinas al encarcelar al hermano de éste último luego de un proceso judicial plagado de irregularidades. “Nexos” pues, fue cayendo en el descrédito político. Lo que al principio parecía una valiente pero peligrosa toma de posición y alineamiento con las propuestas de Salinas, se notó más tarde que era una volatilidad política que cambiaría de parecer dependiendo de quién ocupara la presidencia de la república. Luego de la salida de Aguilar Camín, “Nexos” quedó a cargo de gente como Rafael Pérez Gay o Luis Miguel Aguilar (escritor uno y poeta el otro) y se transformó en una publicación más literaria, perdiendo terreno la reflexión política. Bien mirado, parecía un paso estratégico para no tener que tocar temas escabrosos en el sexenio de Zedillo. Aguilar Camín no podía renegar públicamente de la defensa a ultranza que había hecho de Salinas, o eso creíamos muchos, pues finalmente sí lo hizo sin ningún pudor ni explicación de por medio. Cuando el semanario “Proceso” exhibió los cheques que Aguilar Camín recibió del gobierno, el escritor detuvo su andanada de abjuraciones.

Ya entrado el siglo XXI, la pugna entre las dos revistas había perdido vitalidad. “Nexos” cargaba con el descrédito de la incoherencia y el oportunismo político, la acrobacia ideológica (colaboradores de la antigua revista de la izquierda mexicana parecían pronunciarse a favor de la candidatura de Vicente Fox, un derechista moderado) y lo más importante, la pérdida de calidad en los textos. Ya no se antojaba una polémica de propuestas con el grupo “Vuelta”; sino un intento acomodaticio para recuperar favores gubernamentales defendiendo cualquier tesis útil a los círculos oficiales. Era un esfuerzo mediático sin compromisos precisos o propuestas culturales claramente delineadas. A eso se suma que varios intelectuales de izquierda ya no reconocían a “Nexos” como expresión de sus ideas. Desde los cardenistas que rompieron con la revista durante el pronunciamiento a favor de la candidatura de Salinas, hasta otros que habían ido saliendo por problemas personales con Aguilar Camín o porque se fueron deslindando del salinismo luego de haber sido sus promotores. En suma, un poco más tarde, pero el vacío ideológico posterior al colapso del socialismo real los alcanzó.

Queriendo rescatar la revista del naufragio (cada vez eran más las páginas destinadas a publicidad y menos numerosas las ventas de ejemplares), se invitó a José Woldenberg a asumir la dirección de la publicación una vez concluido su período como consejero presidente del IFE. Se creía que Woldenberg traería a la revista nuevos aires y el prestigio que le construyeron los medios durante y después de su gestión al frente del IFE. Mientras, “Vuelta” se había transformado en “Letras Libres”  y crecía en el aprecio de los lectores, pues aparentemente, como ya dijimos arriba, la historia le había dado la razón a los liberales. Grupo “Vuelta” pudo alegar que siempre estuvo del lado de la causa correcta y que su independencia intelectual la hacía más valiosa que el oportunismo de “Nexos”. Ya vimos que esa independencia era cuestionable en lo político, no así en lo literario, donde siempre han privado criterios de calidad. Grupo “Vuelta” se distanció del gobierno para acercarse a los empresarios, pero como la versión oficial después de 1991 proponía al estado como el gran villano del siglo XX, no se tomó a mal el cambio de lealtades intelectuales, sino que se asumió como parte de un programa coherente.

La llegada de Woldenberg no supuso la ansiada revitalización de “Nexos”. Cada vez era más difícil advertir diferencias ideológicas o políticas respecto de “Letras Libres” y a pesar de golpes mediáticos llamativos como una encuesta publicada por “Nexos” sobre las “Mejores novelas mexicanas de los últimos treinta años”, la revista sobrevivió, pero no se levantó. En calidad literaria y en formatos editoriales “Nexos” ya no tenía nada que hacer contra “Letras Libres”. La plana de colaboradores de “Nexos” había envejecido y su impresionante mesa editorial internacional, que incluía plumas de reconocimiento mundial, no hacía acto de presencia en las páginas de la revista. Ya no estaba claro el enfoque interdisciplinario y tampoco parecía capaz de reclutar plumas jóvenes. Mientras a “Letras Libres” llegaban emocionados a colaborar los jóvenes escritores mexicanos, uno seguía leyendo a la misma gente en “Nexos”. Practicantes de las ciencias sociales educados en universidades de habla inglesa, los colaboradores de “Nexos” ya no cuidaban la corrección lingüística ni el uso adecuado del español, sino que importaban en malas traducciones los términos aprendidos del inglés.  Las páginas dedicadas a asuntos culturales eran cada vez menos. Escritores de fuste ya no tenían (se fueron a la competencia), y las reseñas no tenían el talante crítico y bien escrito de antaño, sino que parecían resúmenes de libros hechos por estudiantes.

No quedaba clara la causa política de “Nexos”, tampoco la cultural, ni siquiera el estilo. Los colaboradores componían una miscelánea muy poco atractiva, decorada con ilustraciones escasamente llamativas. El papel era grueso, la revista cara y se aparecía publicidad de todos los niveles de gobierno y de todos los partidos políticos página tras página. ¿A qué segmento de la población estaba dirigida? ¿Cuáles eran sus temas? ¿Dónde estaban las plumas nuevas que la refrescarían y harían que la leyeran los jóvenes? Los únicos jóvenes que participan en “Nexos” son hijos de los colaboradores originales, y por cierto, sus textos no siempre tienen la misma calidad de los de sus padres. La aparición de otras revistas empeoró el panorama. Ya existían publicaciones al estilo “Este país”, que como revista de datos duros y análisis sofisticado superaba a “Nexos”. En terrenos artísticos apareció “La tempestad”, cuya calidad literaria se llevaba de calle a “Nexos”. Como revista cultural-intelectual para el debate público se había posicionado mejor “Letras Libres”. Pero el monopolio intelectual de “Letras Libres”, si bien, logrado con justicia y en atención a merecimientos reales, me parece que empobrece el discurso público. Es preciso que haya más voces discurriendo sobre los temas de actualidad política y cultural, quizá con propuestas distintas para poder establecer contrastes con el liberalismo de “Letras Libres”. Y es que “Este país” lo leen estudiosos de ciencias sociales, “La Tempestad” la leen artistas y escritores, pero se está perdiendo la idea de una publicación integral que forme al intelectual público, capaz de reflexionar sobre distintos temas. La única revista de ese tipo es “Letras Libres”.

Creí que con la irrupción de “Revuelta”, la revista cultural de la Universidad de las Américas Puebla, el panorama editorial se vería enriquecido con nuevos debates y nuevas voces nacionales e internacionales. No obstante, esta revista duró muy pocos números, en razón de la penosa gestión de Pedro Ángel Palou como rector de la UDLA. Al ser Palou el impulsor de la revista, una vez que salió prácticamente expulsado de la universidad, la revista desapareció.  No es que yo creyera que Palou y su grupo del crack fueran “el parto finisecular de los montes en la literatura mexicana” como les dice con sorna Christopher Domínguez Michael, pero sí pensé que su juventud, audacia y experiencia como funcionarios culturales les permitiría aportar al discurso público y cultural mexicano algo diferente de “Letras Libres” cuyos colaboradores nunca han tenido posiciones de poder en burocracias públicas y por consiguiente no tienen elementos prácticos para ejercer la crítica. Como se dice coloquialmente, la gente de “Letras Libres” por imposición “ética” de Octavio Paz, “ve los toros desde la barrera”, pasando por alto la rica tradición mexicana de intelectuales políticos y políticos intelectualizados.

En suma, si bien se ha consolidado como empresa editorial y como revista, tengo la impresión de que “Nexos” depende más bien de un mercado cautivo que irá disminuyendo con los años (por envejecimiento y muerte de sus integrantes incluso) antes que seguir aumentando su atractivo para nuevas generaciones. Todo aspirante a escritor ha leído o lee “Letras Libres”, no así “Nexos”. Parece además que “Nexos” sigue hundido en querellas personales. A principios de este año Woldenberg salió de la dirección de la revista y, según se dice, por haber dedicado un número de la misma en homenaje a Monsiváis, quien está peleado con Aguilar Camín. Este homenaje habría enfurecido a Aguilar Camín y lo habría obligado a retomar la dirección de una empresa que ve como gabinete político donde todas las lealtades deben estar subordinadas a él. De todas maneras Woldenberg no estaba logrando mucho. Hubo incluso un número dedicado al cine en el que se presentaban las películas favoritas de gente que no sabe de cine…

Así, el futuro de “Nexos” no es muy claro. Es de esperar que la amplia red de relaciones mediáticas de Aguilar Camín (sobre todo con Televisa y con Carlos Slim) le permita reposicionar públicamente la revista. Hasta el momento la única medida de fondo ha sido poner gratuitamente el archivo de “Nexos” a disposición del público en Internet. Con todo, creo que lo primordial es que hagan un diagnóstico de arranque que les permita apreciar la magnitud de la decadencia. Si no, no serán únicamente los propietarios de la revista los que pierdan, sino los que esperamos y anhelamos la renovación del discurso público mexicano . Esperemos pues, que “Nexos” logre su puesta al día.

Posteado por: Raudel Ávila | junio 10, 2009

Tiempo de Arena (Productos editoriales)

“Hay que distinguir entre la obra literaria y el producto editorial”, dijo Juan Goytisolo, hace algunos años, en el centro cultural de la Embajada de España en México. El escritor español comparó los libros con alimentos y dijo que la obra literaria era como aquellas sustancias que, una vez consumidas, se transforman en nutrientes y son absorbidas benéficamente por el organismo. En cambio, el producto editorial era semejante a todo aquello que el organismo consume sin ningún provecho para terminar expulsándolo convertido en sustancia excrementicia. Hoy, cuando observo las novedades editoriales en las mesas de las librerías o los Samborns de la ciudad, me resulta ineludible regresar al recuerdo de aquella noche en que escuché a Goytisolo.

En otro tiempo, la política mexicana se caracterizó por el silencio de sus protagonistas. “El que se mueve no sale en la foto” decían los políticos mexicanos, y pudieron haber añadido, “el que habla tampoco”. Servidores públicos profesionales, sobre todo aquellos que llegaban al equipo del presidente de la república, los políticos se preocupaban por mantener una discreción (recomendada por el propio Jesús Reyes Heroles) que a veces, desde la óptica contemporánea, complica el trabajo de los historiadores y se antoja excesiva. La tendencia actual va en dirección contraria.

Si antes podíamos sumarnos al lamento de Daniel Cosío Villegas en el arranque de sus memorias por el reducido número de testimonios escritos de los protagonistas de nuestra vida pública, hoy nos sentimos abrumados por los excesos en que incurre una industria editorial ansiosa de imprimir cualquier cosa que venda, sin preocupación alguna por la calidad o veracidad de los datos publicados. Las excepciones editoriales de antaño son autobiografías memorables e instructivas en distintos sentidos como las de Jaime Torres Bodet, Jesús Silva Herzog (el primero y el mejor) o incluso la de Gonzalo N. Santos.

Hijos del odio y el resentimiento, o del simple afán de llamar la atención y especialmente de ganar dinero, las editoriales publican, desde hace unos años y en cada temporada electoral, una colección de libelos destinados a convertirse en chatarra una vez pasada la coyuntura. Como pústula que supura inmundicia, más abundante que la transpiración de un atleta en entrenamiento, aparecen “bibliotecas” de la supuesta reflexión política mexicana. Los autores son reporterillos oportunistas, desprovistos de ética y de formación periodística profesional, políticos caídos en desgracia, empresarios acusados de corrupción, ex reos carcelarios. Casi nunca son voces autorizadas, ni protagonistas de las circunstancias que se narran, no son académicos que publican una investigación minuciosa a la que han dedicado varios años, tampoco intelectuales que toman distancia y hacen una reflexión profunda y metódica. No son, ni siquiera, documentos autobiográficos formales de los autores. Nada de esto, sino reportajes amarillistas construidos sobre rumores, descalificaciones y acusaciones muy serias de las que, desde luego, no se aportan pruebas. Escandalosos desde el título, el formato editorial y las imágenes de sus portadas, reproducen y aumentan el eco de algún prejuicio circulante.

La presencia de estos libros es otra evidencia de la pobreza de nuestra vida pública, viciada por el lugar común y carente de voces propositivas. Estos textos no aparecen nada más porque sí, vienen acompañados de campañas publicitarias y la difusión que les prestan comunicadores irresponsables y hambrientos de notas ruidosas. Son una lección de prudencia para quienes no dejan de ponderar nuestra “sociedad civil”, tan valiente, responsable y heroica, según la versión de la nueva historia oficial, construida desde la oposición por las voces antipolíticas (vale decir, antisistémicas) de los mismos comunicadores que escriben la crónica de nuestra actualidad política. No voy a dignificar esos esfuerzos citando aquí sus títulos o el nombre de sus autores.

Los hábitos de lectura en la población mexicana son muy penosos. No es éste el espacio para reflexionar sobre las causas que impulsan esas “prácticas de lectura” tan estrechas, sí lo es para denunciar el hecho de que reflejan la voracidad de una ciudadanía de baja intensidad que anhela ver confirmadas en libros las ideas preconcebidas que han poblado sus cabezas o que les transmitieron sus familiares y amigos en la discusión tabernaria. Es preciso exigir nuevos programas de educación cívica que preparen al ciudadano para ser más crítico respecto de la información recibida en periódicos, revistas, noticieros, Internet y libros. De otro modo, nuestros debates y los de los analistas se limitarán a la discusión de estas curiosidades bibliográficas nacidas de la especulación y la fantasía de mala fe y peor calidad literaria.

De acuerdo con la versión presentada por estos textos (confieso que he tenido que leer varios de ellos), TODOS los políticos mexicanos son monstruos de una ferocidad superior a la del lobo de caperucita roja y TODOS los empresarios (dependiendo de quién paga al autor del texto) obedecen a dos arquetipos. Por un lado esforzados quijotes queriendo “desfacer entuertos” gubernamentales y dueños de una voluntad filantrópica y patriótica sin límites o bien, por el otro, aves de rapiña a la caza de botines millonarios y ansiosos de devorar el país explotando incesantemente a la sociedad. El tercer personaje de esta fábula mal escrita y peor intencionada es la población, constituida por un puñado de buenas conciencias dispuestas a defender la sociedad civil, que nadie ha visto pero que, como Godot en la obra de Beckett, está presente en todas las páginas de estos relatos.

Mención aparte merece un personaje que funge como el supervillano cerebral que administra todo lo bueno y malo que acontece en escena. Como un director caprichoso, en esta historia que nos cuentan, Carlos Salinas de Gortari pone a bailar a todos al compás de sus deseos. Supongo que para una sociedad en un estado parecido a la adolescencia es muy cómodo instalarse en la certeza de que hay una voluntad superior que controla todo y contra la cual hay necesidad de rebelarse y a la que se debe odiar por reflejo. El problema es que, en el fondo, esto es sintomático de un pensamiento paternalista y autoritario. Por un lado es cómodo rebelarse contra la autoridad, por el otro, es todavía más cómodo suponer tranquilamente que habrá siempre una inteligencia superior que se ocupa de todo lo que nosotros no queremos hacer mientras nos dedicamos a crecer. En suma el adolescente que desobedece y critica al papá pero le pide dinero y vive a expensas de la familia sin hacer nada por sí mismo. Es un acceso y exceso de inmadurez suponer que nuestros problemas son ocasionados por un solo personaje. Me han dicho de gente que quería matar a Bush para arreglar los problemas del mundo. Otros creen que con la llegada de Obama hemos ingresado al paraíso terrenal. Igualmente estúpida me parece la imputación a Salinas de todos nuestros males.

Infantiles hasta la desmesura, los autores que se arrogan la representación verdadera y “legítima” de la sociedad mexicana, gustan del angelismo y la ingenuidad para no tener que hacerse responsables. Si Salinas es un supervillano y lo puede todo, quiere decir que el ciudadano bien intencionado no puede nada más que quejarse o que precisa superhéroes y caudillos que lleguen a rescatarlo. En esta historia de la cadena de irresponsabilidades, estamos indefensos ante unos poderes fácticos de los que todos hablan pero a los que nadie enfrenta. Hacer, tomar la iniciativa supone que podemos equivocarnos, por eso es más cómodo quedarse sin hacer nada y culpar a los políticos, pero hacer también supone la posibilidad de acertar. La comodidad puede ser un disfraz de la arrogancia y la suficiencia de quienes se sienten superiores a todos aquellos que sí se atreven a actuar. Es imprescindible dejar atrás la época en que culpábamos de todos nuestros problemas a los españoles que “nos conquistaron” (¿alguien de los que dice eso estaba vivo en 1521 o cómo es que lo conquistaron los españoles?) a Estados Unidos, a los políticos, a los empresarios, a Salinas o a quien quiera que sea. Los primeros responsables de la sociedad somos los ciudadanos y nos corresponde a nosotros velar y actuar a favor de ella. Nada más y nada menos.

En decenios anteriores, escritores como Luis Spota se hicieron millonarios vendiendo libros sobre política en los que se mezclaba la realidad y la ficción pero que tenían la decencia de anunciarse como novelas. No hablaré de la dignidad estilística que prestó a la literatura política un escritor como Martín Luis Guzmán, simplemente la menciono añorándola. Se mantenían los hechos y se cambiaban los nombres de los personajes reales. Hoy, tinterillos de segunda mano publican basura que anuncian como “investigaciones” en la que se cambian los hechos y se mantienen los nombres de los personajes reales. Podemos escribir una historia diferente para el país, empecemos por buscar mejores plumas.

Posteado por: Raudel Ávila | junio 4, 2009

Tiempo de Arena

Periodismo alentador

Pido disculpas por mi silencio en este espacio, que se remonta ya a las últimas dos semanas. He estado muy ocupado y no me ha sido posible ni siquiera explicar la razón de titular estas intervenciones “Tiempo de arena”. He decidido llamarlo así en homenaje a don Jaime Torres Bodet, pues tal fue el título que él dio al primer tomo de sus memorias. Torres Bodet, como es sabido, fue secretario de relaciones exteriores, secretario de educación pública y director general de la UNESCO. Fue además un estudioso y crítico literario sobresaliente y un poeta que destacó por su sensibilidad no del todo despegada del modernismo, pese a su pertenencia estilística y generacional al grupo de “Los contemporáneos”. Fue también, como queda de manifiesto en los distintos tomos de sus memorias, un observador agudo de la realidad política nacional e internacional de su tiempo. Por eso y muchas otras razones, quise titular este espacio “Tiempo de arena”, además de que permite la referencia a etapas tan huidizas como la juventud (propia de quienes participamos en este espacio) y la cronología periodística, de suyo ocupada en la coyuntura y los avatares de algo tan impreciso como la actualidad.

            Ahora sí, a lo nuestro. Me topé en las últimas dos semanas con dos novedades que me resultaron atractivas en los medios periodísticos mexicanos. La primera, creo que es atribuible a Ricardo Raphael de la Madrid, un divulgador entusiasta de la literatura mexicana en su programa de televisión “Claves”, que transmite los viernes el canal Proyecto 40. Ricardo Rapahel es el subdirector de opinión de “El Universal” y tengo para mí que ha sido él quien promovió la inclusión de escritores en las páginas editoriales del periódico. Encontré entre los colaboradores de “El Universal” a Guillermo Fadanelli, Guillermo Sheridan, Carmen Boullosa, Elmer Mendoza o Alvaro Enrigue. No es poca cosa. Cuando digo escritores me refiero a profesionales de la palabra escrita. Ya sé que habrá quien me diga que escritor es todo aquél que escribe, pero me parece un empobrecimiento conceptual y una falta de respeto a quienes se ocupan con seriedad del uso adecuado de las palabras, llamar escritores a todos los colaboradores de los periódicos. Me parecería una apreciación equivocada tratar al escritor como equivalente de reportero, columnista o editorialista .

            Desde que desapareció “Confabulario”, el viejo suplemento cultural de “El Universal”, perdió mucho el periódico, pues colocar el periodismo cultural en condición marginal empobrece muchos aspectos de la actividad periodística. Se me dirá, con razón, que todo periodismo es cultural, pero en este caso, reconociendo las limitaciones de mi definición, entenderé por periodismo cultural aquél que se ocupa de las bellas artes. En suma, el rescate que ha hecho de esta tradición Ricardo Raphael (trabajo sobre el entendido de que es él quien tuvo la idea) al incorporar escritores en las páginas del diario, permite el goce de textos bien redactados en medio de un discurso público infestado de palabras muy feas inventadas por los medios. Me gustaría que, cuando menos por contagio al leer a sus colegas y compañeros de página, los otros colaboradores de “El Universal” se tomen la molestia de ser más cuidadosos con el lenguaje y enriquezcan el debate público con un vocabulario menos degradado que el que acostumbra el periodismo mexicano.

            La segunda novedad corresponde al lanzamiento del periódico “La razón”. Con un título que parece de gaceta del siglo de las luces y bajo la dirección de Pablo Hiriart, propietario de la empresa, regresan algunos de los viejos colaboradores que hicieron  de “La Crónica” un diario de causa bien posicionado por su periodismo combativo (antes de que lo adquiriera Elba Esther Gordillo). Ahí están Otto Granados, Fernando Escalante y Bertrand de la Grange entre otros, para cuestionar las buenas conciencias y la cobertura mediática de nuestros medios informativos. “La razón” es un tabloide muy accesible, didáctico, cómodo y bien armado. Aunque lleva poco más de dos semanas de circulación, ya consiguió presentar notas polémicas y sustentadas en un riguroso trabajo de investigación. Saludo pues, esta nueva iniciativa de Hiriart y su equipo para enriquecer el caudal informativo de manera selectiva sí, pero comprometida y a contracorriente de los lugares comunes que pueblan el actual debate mexicano. Estoy convencido de que “La razón” contribuirá significativamente, en los años por venir, al desarrollo de nuestro discurso público y fomentará debates donde no los hay, enfrentando temas que otros no quieren tocar.

Posteado por: mewmew | mayo 25, 2009

[La Grilla] Crucifixión Política

fisgonLa facilidad con que se desechan a los miembros de la clase política revela una de las cuestiones más podridas en este país: Los chivos expiatorios codiciados por los medios para desentrañar lo más podrido, ya no de su acción política, sino de sus hábitos, amoríos, desencantos, amistades… Los periodícazos –contundentes como patear a un paralítico, diría Trotsky– que acaban con la carrera de personajes antes lustrosos y llenos de favores.

Todo apunta a que uno de los pilares fundamentales para la recreación de la clase política son los escándalos que terminan en la crucifixión de sus miembros. Termina el día y no importa mucho lo que hicieron o dejaron de hacer, lo que cuenta son todos los clavos puestos en esa pesada cruz que cargarán en las lecciones de historia nacional.
La verdad es que nos agrada ver la desgracia de la cúpula. Cómo se desgarran entre ellos, y así percibir que son tan raza, tan desgraciados, tan mundanos, tan erráticos, tan débiles…
El público se regocija con las imágenes del connotado en desgracia. La desventura los reduce a herejes ante el país. Ya no será ése potentado de la política. Ya no más cenas en la farándula de los impuestos. Ya no más nepotismo, corrupción, prepotencia. El caído en desgracia es llevado al Gólgota, donde el espectáculo, aderezado con los jocosos comentarios de la extensión televisiva, nos permite tenerlos tan cerca para escupirles en cara.

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En ese momento merecen todo nuestro desprecio; el repudio de una sociedad que clama venganza por la tiranía de la élite. En esos precisos instantes es como si se crucificaran a todos los políticos por corruptos, arrogantes, mentirosos, ladrones, asesinos, secuestradores, traidores… Los adjetivos se desbordan, pero, al final, pasan las semanas y llegan los meses, y ya se ha olvidado el calvario. Sólo queda esperar el próximo, porque, claro, siempre habrá otro: Uruchurtu, Madrazo Becerra, Díaz Serrano, Hernández Galicia, Jonguitud, Benjarano, Imaz, Salinas, Montemayor, Tellez…
Muchos de ellos no fueron palomas blancas, epítomes de eticidad, profesionalismo y servicio a su país; sin embargo, ¿arrollarlos con el peso de la historia y la condena realmente cambia en algo las mezquindades de la política (sus métodos, personajes más oscuros, corruptelas y demás triquiñuelas)?

We’re screwed.

Posteado por: Alejandro Cuauhtémoc | mayo 22, 2009

[Camorra Política] Virales políticamente correctos

Después de las restricciones del IFE, los partidos políticos ya no se tuvieron que enfocar en el cabildeo con las grandes televisoras para tener precios preferenciales por sus campañas, aparte se ahorraron el 80% que destinaban sólo para la televisión. En realidad fue benéfico para los partidos porque tuvieron en términos netos más presupuesto para dedicarle a su creatividad y tuvieron más tiempo aire que sin estas medidas.

Pero, no por esta razón las televisoras se quedaron con los brazos cruzados sin ganar esa gran tajada de dinero que le toca cada 3 años. Por eso, en los noticieros han empezado a aparecer a los videos de youtube que más han creado polémica o son divertidos. Pero esto no es circunstancial, la técnica es: los partidos hacen videos poco convencionales, como jingles, videos cómicos o cosas escandalosas, después de tener un pequeño rating, los de relaciones públicas van con las televisoras, con dinero o por buenos contactos, para que pongan esos videos “que han tenido euforia” en los noticieros y de este modo más personas vean en video, o las imágenes, en internet.

Este marketing viral ha sido la moda entre los políticos y han tenido buen éxito. De los primeros casos fue el priísta Toranzo en la campaña para gobernador de San Luis que ha explotado su parecido a Ned Flanders y su slogan “Primerillo San Luis, primerillo tú”, para buscar el voto de los jóvenes. (Aunque no he podido encontrar sus videos)

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El panista sonorense Chito Díaz con su gingle: “Ea ea el PRI se tamabalea” ha salido en varios noticieros y periódicos. Este jingle ha sido de los mejores que he oído hasta el momento. (no valen la pena los primeros 2 minutos, *para fines del estudio.)

Esperemos que pronto salgan más cosas interesantes y veamos la creatividad de los publicistas que ya están entrando a los mensajes vía celular, facebook y otras redes sociales (a lo Obama), blogs y hasta agregándonos a msn. Que de hecho me comentó un especialista, que no puedo citar, que todo esto serán pruebas para ver qué funciona y ocuparlo en el 2012.

Les dejo también esta espléndida publicidad que estaba en los periódicos, hasta que el IFE los suspendió, creo fue excelente.

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–> Participa en la primera encuesta de la serie sobre las elecciones 2009, cierra hasta el domingo 24 <–

(Es el post anterior a este en el blog)

Las campañas electorales ya están en marcha rumbo al próximo 5 de julio. En ZoonPolitikon queremos iniciar una serie de encuestas para tomar el pulso de estos comicios con nuestros lectores. La primera encuesta que proponemos toma en cuenta a los tres ‘partidos grandes’ y la intención de voto si en el momento de responder fuesen las elecciones. Posteriormente, iremos afinando estos ejercicios para incluir otras opciones políticas y diferentes vertientes del proceso electoral. Si tienes tiempo, deja un comentario compartiendo por qué votarías así. Al cierre de la encuesta postearemos algunas reflexiones al respecto de los resultadosZoon Politikon 

* Esta encuesta abrió el jueves 21 a las 20:00 hrs, y cerrará el domingo 24 al medio día. 

** Para tener un ejercicio más certero e imparcial, sólo se permitirá un voto por computadora (esto se verificará mediante la dirección IP). Si se recibe más de un voto desde un mismo ordenador, estos serán anulados.

Sitio del PRI
Sitio del PAN
Sitio del PRD
¿Qué cargos se eligen este 5 de julio? 

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Posteado por: Francisco Parra | mayo 21, 2009

¡Cuidado “libre expresión”!, te ataca el libertinaje

Francisco Parra (ITAM) colaborador invitado en ZoonPolitikonZoon Politikon

 

  • Derecho de réplica
  • Los expresidentes y los medios
  • Día mundial contra la homofobia

Al finalizar la semana nos encontramos con algunos hechos relevantes para la vida nacional, donde se destaca la publicación del “derecho a réplica” del empresario argentino Carlos Ahumada, con un titulo bastante sugerente donde deja claramente a la vista la intención del texto, donde uno de los puntos más mencionado por los medios y el meollo del asunto es la confirmación del “complot” en los video escándalos; donde en palabras de Ahumada: “Salinas, el cerebro y Diego, el coordinador”, por su parte “el jefe” Diego Fernández de Ceballos se deslindo de los hechos, pero curiosamente las preguntas directas no las contestaba claramente, respuesta de clásico político con cola que le pisen, mejor toreo al periodista y dio a entender que no tenía nada que ver con el hecho, en vez de decir sencillamente NO.

Salinas / de la MadridOtro caso que acaparo la atención nacional fue la entrevista Aristegui/de la Madrid, la cual trajo el nombre de Salinas de vuelta al cuestionamiento, con unas declaraciones; sobre la inmoralidad con respecto al dinero de Salinas, un arrepentimiento por parte de de la Madrid de haberle cedido el poder a este, el cinismo para gobernar México y los nexos de dinero del narcotráfico con la familia Salinas. Pocas horas después en un comunicado del ex presidente Carlos Salinas de Gortari  hacia la periodista Carmen Aristegui, que alrededor del medio día  se hiciera publico solamente una parte, donde expresa la indignación hacia la actitud mezquina de Aristegui de aprovecharse de la condición de “senilidad prematura” para conseguir tales declaraciones; misma condición que de la Madrid en otro comunicado dirigido a la opinión pública reitera y expresa que lo dicho en la entrevista carece de validez y exactitud.

Un dato curioso que vale la pena resaltar es que la entrevista fue realizada con propósitos de recabar información para la publicación futura de un libro, pero según la periodista la información que expresó el ex presidente era de suma importancia para la labor periodística así que decidió dar a conocer la cinta lo antes posible.

Pareciera que lo anterior no es otra cosa más que un recuento de los hecho ocurridos en la semana pero un común denominador que encuentro en las 2 notas es la “libertad de expresión” en aras de esa libertad tanto Aristegui desde su trinchera periodística como Ahumada desde su “derecho a réplica” inundaron los medios con información parcial con el conocimiento de la polémica que causarían.

Seguramente las publicaciones NO TIENEN NADA QUE VER que con que sea en tiempos electorales y ponga en tela de juicio el actuar de ciertos políticos, según Aristegui aboga a la labor periodística para faltar a su palabra, y romper un acuerdo previo de que la entrevista era para la publicación de un libro, no dudo que sea para ello pero manejó la información a su conveniencia, las declaraciones de Ahumada van contra las investigaciones oficiales y sin fundamentos más que su palabra.

Esta libertad de expresión, en esta posmodernidad con la masificación de los medios y el poder sensacionalista de estos, degenera en libertinaje pues a falta de información documentada y valida, provoca que se expresen lo que se les venga en gana.

Pero considero que tal vez por respeto al trabajo de estas personas debamos tolerar sus declaraciones, escucharlas probablemente y tomar lo que valga la pena, ojo esto no es indiferencia a lo que publican, porque sinceramente si hay información útil para el análisis político de México, pero los comunicadores sociales deben tener más respeto y cuidado de la información que nos proveen.

Algunos dirán que el caso Ahumada no es criticable; pues él es libre de escribir lo que quiera y según esto son sus vivencias personales, pero si es así, que no las publique que las escriba si quiere, pero ¿por qué darlas a conocer?, sería factible darlas a conocer si lo expresado puede ser comprobado, de lo contrario es injusto para la sociedad tener información distorsionada de los hechos.

homofobia AFReitero TOLERAR no es indiferencia, el domingo 17 de mayo fue el Día Internacional de Lucha contra la Homofobia, personalmente creo que la tolerancia hacia la realidad de la comunidad gay, reside en reconocer la diferencia y aceptarla, y por qué no, apoyarla si es necesario; no que sencillamente no nos importe lo que suceda con ellos; la situación de discriminación hacia la comunidad gay en México es un tema delicado y muy fuerte, pues muchas veces la preferencia sexual de ciertos individuos les cierra puertas laborales, políticas y tristemente familiares.

Volviendo a la libertad; así como debemos reconocer la labor periodística en el uso de la libertad de expresión; también debemos reconocer que la comunidad gay tiene valor humano.

Posteado por: mewmew | mayo 18, 2009

[La Grilla] Xenofobia virulenta

virus_bigLa ola de xenofobia que desató la influenza humana (A H1-N1) en todo el mundo ha puesto en entredicho los suspiros de la unión latinoamericana con la que muchas personas y líderes  se arropan. En momentos claves y de crisis, como fue esta ocasión para México, los países extremaron precauciones, implementaron políticas, estuvieron al tanto del desarrollo de la pandemia y aconsejaron a sus connacionales en este sentido.

  1. Estados Unidos y la Unión Europea promovieron todo tipo de medidas precautorias, pero siempre mantuvieron las fronteras abiertas y permitieron el libre tránsito. Sí, así es, esos enormes poderes mundiales barack_obamaque siempre tachamos de ser inmisericordes y jinetes del colonialismo; sí, ésos, implementaron políticas que permitieron una comunicación cercana e interactiva con los funcionarios de nuestro país.
  2. Ése es un extremo del péndulo, en medio está China y sus medidas un tanto extremas de cuarentena y cuasi-encarcelamiento para mexicanos. Pero la otra cara de moneda es que los chinos y su comunismo malvado y atroz mandaron un avión de carga con medicamentos, 3 millones e cubrebocas y demás accesorios para que México pudiera sortear la crisis.
  3. castroPero ahora el otro extremo del péndulo: nuestro amigos, nuestros hermanos latinoamericanos (sí, así nos llevamos), lo mejor que pudieron hacer fue cerrar sus fronteras, poner en marcha políticas que fomentaron la xenofobia (Argentina), lanzar acusaciones de complots internacional y de lambisconería por parte de los mexicanos con EUA (Cuba) y en el mejor de los casos un silencio bastante prologado (Chile, Brasil, Venezuela –sí la Venezuela de Chávez y el fervor bolivariano–, Colombia –nuestros aliados en la lucha contra el narcotráfico–).

Así es, nuestros “hermanos latinoamericanos” sólo saben extender la mano cuando pueden conseguir algo de México: petróleo barato (Cuba), resoluciones favorables en el Consejo de la Comisión Internacional de Derechos Humanos (Cuba), interceder ante ellos en el Fondo Monetario Internacional (Argentina), hacer mancuerna por una política única para el control de drogas en el continente (Colombia).

Al final, nuestros amigos sí están en el Atlántico Norte, so be it.

Posteado por: Alejandro Cuauhtémoc | mayo 15, 2009

[Camorra Política] Crisis de por vida

Con la crisis económica que permeó a todo el mundo en octubre del año pasado, aunado a la depreciación del peso en 42%, muchas empresas mexicanas, y en general en el mundo, han tenido varios problemas para subsistir. Por el lado de la demanda, los consumidores tienen expectativas de miedo a si conservan o no su empleo y bajan su consumo, por el lado de la oferta los costos de las empresas subieron por los productos importados y las expectativas de inflación alta. Pero las empresas tienen que innovar para no desaparecer. El problema es que algunas de estas innovaciones las resienten sólo los trabajadores.

A partir de octubre, las empresas empezaron a despedir a varios trabajadores, pero al mismo tiempo empezaron a contratar a más personas ¿irónico? Lo interesante es que las empresas tuvieron que disminuir sus costos, pero no por ello bajar su nivel de producción. Por lo tanto, fue muy común aprovechar el desempleo y el miedo de las crisis de las personas. Entonces, empezaron a correr gente y al mismo tiempo emplear al mismo número de personas (incluso más capacitadas) con una diferencia: el salario era menor (en promedio 25%) y en varios casos las horas requeridas aumentaban. Este fenómeno se llama upskilling.

Con esto, las empresas han logrado hacerse más eficientes y sobrevivir pero a costa del futuro de los empleados. Lo interesante es que no está entre sus planes que cuando termine dicha crisis se harán ajustes en los salarios, sino que con los mismos salarios bajos se producirá más y se generarán más ingresos para la empresa. Lo más alarmante es que hay un estudio de un economista de Stanford, Paul Oyer, que hace un estudio empírico de salarios de los egresados.

La conclusión más relevante, y alarmante, es que las personas que egresan en crisis acaban ganando menos durante toda su vida que los que egresan en condiciones normales o de plenitud económica. Comentó: “Las empresas hacen todos los cambios que sean necesarios porque saben que éste es el momento en el que pueden traer dos recién egresados, último modelo, frescos y brillantes, por el precio de uno.”

Grafica empleos graduados

Lo malo para todos los que estamos en proceso de graduación es que si pensamos postergar la graduación haciendo posgrados esto también está sobre demandado. De hecho el IPADE, el ITAM y la UNAM tuvieron exceso de demanda de un 30% y su oferta sólo de ajustó 5%, al igual que todos los posgrados del país y del mundo. Y las becas se han limitado sólo a estudiantes y ramas de especialización específicas.

Así que es una lástima que por haber nacido hace 20-23 años y no +/- 3 tengamos repercusiones de por vida de nuestro ingreso, aplicando el mismo esfuerzo que en otro panorama. Así que hay cosas detrás del 5.1% de desempleo que dice el gobierno: porque las condiciones de dicho empleo han cambiado.

desempleo

Posteado por: Raudel Ávila | mayo 14, 2009

[Tiempo de arena] Ilusiones mediáticas

Me permito comenzar mis intervenciones en este espacio agradeciendo la generosa invitación de Aramis Kinciño Hernández para colaborar con una iniciativa juvenil tan atractiva. A pesar de que me hubiera gustado servirme de mi primera colaboración para proponer una reflexión menos coyuntural, la catarata de necedades mal manejadas que han presentado los medios de comunicación mexicanos, me impulsa a escribir sobre las “explosivas” notas del momento.

 
Lamento la mínima calidad periodística de los espacios informativos mexicanos, o en palabras de José Carreño Carlón, especialista en estos temas, “la pobreza de nuestra agenda pública”. Tal parece que, en los últimos días, no hay cuestiones más apremiantes para los encargados de informarnos, que la publicación de un libelo y las declaraciones de un ex presidente en edad avanzada y que no goza del uso pleno de sus facultades mentales. Los escándalos de temporada que exhiben los noticieros televisivos, radiofónicos y las publicaciones de la prensa establecen paralelismos entre el así llamado “periodismo de espectáculos” y el supuesto “periodismo serio” y de corte político que se ejerce en el país.

carmen_aristeguiLa práctica de reproducir declaraciones desprovistas de su contexto original para gestar pleitos mediáticos entre personajes de visibilidad pública, el manejo de las notas con el mayor sensacionalismo posible y la recurrencia de los chismes ajenos a toda evidencia empírica, fijan el parentesco entre un gremio que no se está dando a notar por su profesionalismo. Sírvase, el hipotético y ocioso lector, hacer el siguiente ejercicio.

Prenda su radio y sintonice a las seis de la mañana el noticiero radiofónico de Carmen Aristegui en MVS Noticias. Tómese la molestia de escucharlo completo. Una vez concluido este calvario auditivo, se dará cuenta que siente un molesto sonsonete en los oídos por el timbre de la voz de esta mujer arrogante y que ha padecido cuatro horas de desprecio por el lenguaje, de desconocimiento de la sintaxis, de antipatía por la gramática y la expresión verbal más elemental. Permítase un descanso y a las once de la mañana ponga la frecuencia correspondiente a Radiofórmula en su radio. Escuchará el arranque del programa “Todo para la mujer” de Maxine Woodside, un programa que se concentra en la difusión de chismes de la farándula. Si lo aguanta completo, advertirá semejanzas sorprendentes entre una comunicadora y otra.

La Chicuela con Maxine Woodside y Marintia EscobedoNote usted cómo ambas emisiones se limitan a la presentación de notas informativas correspondientes a declaraciones de personajes conocidos, a las que anteceden y continúan prolongados comentarios editoriales, restringidos a la exposición de opiniones de los participantes en el programa. Bien es verdad que las opiniones no se molestan en aportar evidencia documental de lo señalado en las declaraciones. Éstas últimas se dan por ciertas, sobre todo en los casos en que la reputación de un personaje que no goza de las simpatías de la titular de la emisión es el que resulta lesionado por los señalamientos irresponsables de alguno de sus detractores. Y en eso se van las horas.

 
Son muy pocas las noticias presentadas, son menos las que se ocupan de temas y personajes allende las fronteras nacionales. Los conductores de ambas emisiones se pasan toda la semana repitiendo lo mismo y convocando a un equipo de reporteros sin formación universitaria. Indague usted cuántos de estos tienen un título de licenciatura o equivalente y cuántos han sido educados académicamente en el periodismo o en medios de comunicación. Recuerde que los ejercicios periodísticos más serios del mundo disponen de un código de ética accesible a quien desee consultarlo y pregúntese si estas emisiones lo tienen. Chismes, es casi todo lo que ofrecen, excepto en el caso de Maxine Woodside, quien, de vez en cuando, tiene cobertura de asuntos culturales, temas por cierto ajenos al programa de Aristegui.

 
La transición a la democracia en España estuvo acompañada por la irrupción de nuevos formatos informativos, de una nueva generación de comunicadores, de un periodismo de vanguardia encabezado por el diario “El País”. En México, gobierno y oposición, políticos, empresarios y comunicadores se llenan la boca del deseo de construir un nuevo régimen, del afán de consolidar la democracia (como si las democracia fuese un proceso irreversible) y no sé cuántos disparates. Bien podrían arrancar por el uso adecuado del lenguaje y el aumento de la calidad de nuestros medios informativos, mismos que espero se tomen la molestia de comprobar la veracidad de una nota antes de difundirla y dañar la imagen de los individuos involucrados.

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